En estos momentos en que la etiqueta europea goza de escaso predicamento en el marco del debate político y social, quiero romper una lanza a favor de una organización europea que ha rendido y sigue rindiendo frutos importantes en la configuración de un espacio común del conocimiento científico y técnico.
Me refiero a EMBO, siglas que corresponden a la European Molecular Biology Organization, una organización internacional establecida formalmente en 1964 como fruto de un largo proceso de discusiones y propuestas, surgidas bajo el entusiasmo europeísta que se suscitó en el periodo posterior a la II Guerra Mundial. Este periodo estuvo marcado por una dinámica de cooperación supranacional que persiguió la creación de instituciones políticas y científicas. Es importante subrayar la importancia que se atribuyó a la ciencia y la tecnología como factor decisivo para la cooperación y la diplomacia en un periodo tan agitado como el que se vivió en el mundo en la primera mitad del siglo XX, papel que se ha diluido en la sociedad actual cuyo valor esencial parece ser el dinero y cuya guía fundamental es el mercado a pesar de atribuirse pomposamente el título de sociedad del conocimiento.
En el ámbito de esta cooperación científica que glosamos, el CERN, Centro Europeo de Investigación Nuclear, fundado en 1954 y que se dedicó con notable éxito a la investigación en física de altas energías o física de partículas sirvió con su espectacular resultado como referente para promover iniciativas en otros campos entre los que cabe mencionar el esfuerzo en fusión nuclear iniciado en 1957, el lanzamiento de la Agencia Europea del Espacio
(ESA) en 1962 y el establecimiento del Observatorio Austral Europeo
(ESO) en el otoño de ese mismo año.
En este contexto afloró la iniciativa de promover actividades a escala europea en el terreno de la biología molecular que debían contemplar la creación de un laboratorio internacional para el que se llegó a proponer las siglas CERB (de lo que sería el nombre en francés, Centre Europeén de Recherche en Biologie) por analogía con el exitoso CERN
. Las discusiones se iniciaron en la primavera de 1963 por un grupo de doce científicos, la mayoría biólogos moleculares. El grupo se extendió a veinticinco que celebraron una reunión, promovida por la Sociedad Física Italiana, en Ravello en septiembre de 1963. El papel de Sir John Kendrew
, premio Nobel de Química por la identificación de la estructura de la mioglobina, fue decisivo en el proceso. En la reunión de Ravello, Kendrew presentó la propuesta de la creación de una Organización Europea para la Biología Fundamental; en esa propuesta se incluía un capítulo redactado por el especialista británico en genética del desarrollo, C.H.Waddington, el cual ponía el énfasis no tanto en el laboratorio, sino en el establecimiento de una Organización Federal Europea para la Biología (EFBO del nombre en inglés ) cuyos objetivos eran los convencionales en el ámbito de la cooperación científica: intercambios, visitas a laboratorios, becas postdoctorales, un número reducido de puestos para intercambio de científicos consagrados, cursos de formación y reuniones, seminarios y talleres de distintos tipo.
Las actas de la reunión de Ravello revelan que se discutieron dos propuestas: 1) la fundación de un laboratorio europeo de biología fundamental y 2) la creación de una organización federal de laboratorios ya existentes en biología fundamental en Europa.
Aunque la mayoría de los presentes estuvieron a favor de ambos esquemas, parecía claro que no existía apoyo político suficiente para establecer un laboratorio independiente por lo que la decisión fue establecer una Organización Europea de Biología Molecular
(EMBO), definitivamente lanzada en julio de 1964 con la visión de que fuera gestionada por la propia comunidad científica integrada por biólogos de primera fila de los países europeos, elegidos por co-optación y en la que biólogos relevantes de países no europeos figuraran como miembros asociados.
El programa de cursos, y seminarios inició su andadura en 1966 con el apoyo del gobierno de Israel y la Fundación Volkswagen y alcanzó enseguida importantes cotas de popularidad y éxito sirviendo de este modo para conseguir la reputación de EMBO como organización basada en la excelencia, así como para conseguir apoyos para ulteriorers iniciativas.
Sin embargo, la idea del laboratorio continuó adelante, aunque con numerosas vicisitudes, a través de un subcomité especifico presidido por Kendrew dentro de EMBO y que finalmente encontró el soporte del Gobierno Federal suizo, gracias a la mediación del científico de esa nacionalidad Edouard Kellenberger. La iniciativa suiza condujo al establecimiento de una conferencia intergubernamental de biología molecular (European Molecular Biology Conference, EMBC) en abril de 1970, en principio por cinco años, aunque el acuerdo EMBC se ha renovado desde entonces sin mayores problemas. A pesar de las resistencias, en un principio, de los países para establecer el Laboratorio Europeo de Biología Molecular
(EMBL
), la EMBC representó un foro permanente de carácter intergubernamental para proseguir el debate sobre el laboratorio que finalmente vio la luz en el verano de 1974 con la sede en Heidelberg y la dirección de quien había sido su gran promotor, el gran biólogo molecular J.C. Kendrew.
Desde entonces, EMBO y EMBL han sido instituciones independientes pero estrechamente conectadas. El Laboratorio Europeo ofreció instalaciones y espacio a EMBO dentro de su campus. Una interesante influencia cruzada entre las dos instituciones encuentra su reflejo en el reconocimiento de la importancia de la interdisciplinariedad y de la necesidad de contribuir a hacer permeable los avances científicos y técnicos a la sociedad.
Es en el marco de esta estrategia donde se sitúan las iniciativas de carácter rompedor que son atinentes a los objetivos de la sección que titulamos
“La biotecnología en el espejo” y que vamos a comentar a continuación.
Programa Ciencia y Tecnología Tras tres largas décadas de éxito indudable en la gestión de los programas de becas, encuentros y de haber lanzado prestigiosas publicaciones como el EMBO Journal, EMBO decidió poner en acción un programa “Ciencia y Sociedad” en 1998.
Los dos valores principales de la cultura EMBO: internacionalismo y excelencia se han aplicado a este nuevo campo de acción de la Organización. La dimensión internacional se ejerce con la frecuente organización en Heidelberg de conferencias multidisciplinares sobre temas fundamentales para el debate público europeo sobre los avances científicos y sus repercusiones éticas sociales económicas y políticas, entre ellas desde el diagnóstico genético a las células madre.
Esta dimensión internacional está igualmente presente en las prácticas de laboratorio que pueden llevar a cabo los profesores de biología de todos los países miembros de EMBO para formarse en los conceptos de la biología molecular con una aproximación mixta, que combina teoría y práctica. A lo largo de los años 2003 y 2004, se han aprovechado de esta iniciativa unos 750 profesores.
La excelencia se ha venido promoviendo a través de programas financiados por el “Fondo EMBO para acciones sobre Ciencia y Sociedad”. Entre estos programas cabe mencionar los siguientes: ”Conferencias multidisciplinares sobre ciencia y sociedad”, coorganizado con el EMBL; “Premio de comunicación en ciencias de la vida”, cuyo galardón lleva aparejado la presentación de los galardonados al premio Descartes creado por la Comisión Europea con el mismo fin; “Premio a la mejor obra escrita de divulgación: también en colaboración con el EMBL
; sesiones especiales sobre ciencia y sociedad”, organizados dentro de los Seminarios EMBO para la integración de nuevos miembros, celebrados anualmente en diferentes lugares de Europa; y por último, los “Trabajos sobre política científica”, reuniendo a expertos para abordar temas relevantes de este campo.
Ciencia en la escuela (Science in School) Esta iniciativa, reflejo de la constante preocupación de la biología europea por la educación y la formación de los jóvenes, se ha formalizado con una publicación trimestral que se ha generado y se desarrolla bajo la dirección y el impulso del EMBL en estrecha colaboración con EMBO y la ayuda económica de la Comisión Europea. La directora es Eleanor Hayes afiliada al Laboratorio Europeo de Biología Molecular.
La publicación trata de ser una plataforma para el intercambio de ideas y conocimientos entre los profesores implicados en la enseñanza de las ciencias en Europa. A pesar de que la dirección recae en un centro europeo líder en la investigación en biología, la biología no es el único tema tratado en la publicación, sino que la revista con vocación trans e interdisciplinar aborda programas y temáticas variadas, aunque ponga mucho énfasis en los temas frontera de interacción entre diversas disciplinas.
La revista con una presentación razonablemente atractiva, recorre una amplia panoplia de temas que conducen al lector desde el panorama de los eventos relacionados con la enseñanza de las ciencias hasta temas éticos y de relación social, pasando por secciones específicas que plantean actividades y proyectos educativos y que divulgan temas de vanguardia que exigen procesos de análisis y reflexión. En la parte final de cada número se ofrecen críticas de libros y películas relacionadas con la ciencia, lo más actual posible, que subrayan el perfil educativo de la publicación y su objetivo de contribuir a aculturar a la comunidad de educadores en la moderna ciencia y tecnología.
Influencia EMBO/EMBL en política científica Quiero mencionar por último el importante papel ejercido por los directivos de EMBO y EMBL, personificados en sus respectivos Director Ejecutivo y Director General para reorientar la política científica europea.
En lugar de enfrentarse y criticar la política científica europea, como han hecho otras instituciones científicas como Academias y Sociedades, Frnk Gannon por EMBO y Fotis Kafatos por el EMBL decidieron colaborar con la Comisión Europea de acuerdo con buenas prácticas de gobernanza, con lo que han jugado un papel decisivo en la puesta en marcha del European Research Council (ERC), iniciativa en la que también intervino de modo fundamental el bioquímico español y ex Director General de la UNESCO, Federico Mayor, el European Research Council representa la apuesta por la investigación básica generada desde abajo hacia arriba, una revolución en la reciente historia de la política europea de I+D.
Reflexión finalAl revés de lo que ocurre con otras instituciones internacionales que están experimentando importantes procesos de crisis en este agitado periodo de tránsito entre siglos, la biología molecular europea por medio de sus organizaciones de bandera, EMBO y EMBL, ha demostrado su eficacia con una dinámica expansiva e innovadora.
En el curso de esta positiva acción se ha demostrado la importancia de las relaciones fluidas entre política y ciencia, una estrategia que presidió todos los grandes movimientos de promoción científica y tecnológica. Estas conexiones permiten asimismo articular procesos de gobernanza que favorecen la participación de los distintos actores y con ello posibilitan la repercusión social de la ciencia y la tecnología.