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“A la búsqueda del secreto de la vida. Una breve historia de la Biología Molecular” Editorial Hélice, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2008. Sobre el autor: José María Valpuesta es Profesor de Investigación del CSIC y en la actualidad dirige el Centro Nacional de Biotecnología, donde trabaja sobre chaperonas moleculares. Desde 2005 ocupa la Presidencia de la Sociedad de Microscopía de España y es miembro de otras sociedades científicas españolas y extranjeras. Desarrolla así mismo una activa carrera en el ámbito de la divulgación científica. Entre los numerosos cursos de doctorado que ha impartido, hay que destacar uno dedicado a la Historia de la Biología Molecular y sus antecedentes. Sobre la obra: En palabras del autor: « Este libro es una breve historia de la Biología Molecular, es decir, la que este autor ha pergeñado, y es que esta historia pudiera haberse escrito de muy distintas maneras. Lo que aquí se cuenta finaliza aproximadamente a mediados de los años ochenta del siglo pasado. Muchos descubrimientos, algunos de ellos muy importantes, se han realizado con esta posterioridad a esa época, pero el autor no se ha sentido con fuerzas ni ha encontrado la suficiente perspectiva para narrarlos… …no pretende describir en profundidad los acontecimientos que dieron lugar a esta disciplina, sino tan solo provocar el interés de los lectores hacia escrituras más especializadas…» En el prólogo del libro, J.M. Sánchez Ron, académico de la Academia de la lengua y catedrático de historia de la ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid, desgrana una serie de intereses, argumentos que se transcriben a continuación y que sirven para mostrar el valor de la obra: «Como “ciencias de la vida” he caracterizado a las protagonistas de esta revolución en curso. Y el que su objeto sea eso, la vida, los procesos biológicos, es cierto, no su pujanza científica (esta tiene sus propios orígenes, sus dinámicas interna y externa), pero si el interés social que suscitan. Reconocemos en estas ciencias una cercanía de la que, en más de un sentido, carecía, por mucho que afectase a nuestras existencias, la física. De lo que las ciencias biomédicas tratan, resulta casi ocioso decirlo, es de aquello que nos es más próximo y querido: nuestros propios cuerpos y los medios de reproducción a los que podemos acceder (también tratan de otras cosas, por supuesto). Por todo esto, por las transcendentales y originales novedades a las que estas ciencias están dando lugar, y por su importancia para el conjunto de la vida, incluyendo nuestras vidas, es imprescindible que la sociedad, los legos en materias científicas (y también, por cierto, los científicos de otros campos), sepan algo –o mejor, lo más posible- de aquello que, como decía Ortega, “mañana se vivirá en las plazuelas”, aunque en realidad habría que actualizar esta frase diciendo: de aquello que se vivirá mañana mucho más, por que ya se vive hoy. El presente libro, A la búsqueda del secreto de la vida. Una breve historia de la Biología Molecular, del profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director del Centro Nacional de Biotecnología, José María Valpuesta, constituye un instrumento precioso en tal sentido. Mis razones para caracterizarlo de esta manera –instrumento precioso- son sencillas. Las resumiré brevemente. Es la obra de un profesional que conoce bien su disciplina, y no, como no es infrecuente que suceda, la de un historiador que se esfuerza por adquirir los conocimientos necesarios para poder entender y transmitir una historia tan compleja y exigente como es la de la biología molecular. Ahora bien, aun siendo el doctor Valpuesta un científico, en este libro muestra una gran sensibilidad y aptitudes para la reconstrucción histórica. Así, la búsqueda del secreto de la vida es un excelente texto de historia, en el que no se olvida ninguno de los muy diversos protagonistas en la construcción y desarrollo de la biología molecular, como son ideas, teorías, programas de investigación, experimentos, instrumentos, técnicas, investigadores, instituciones y, por supuesto, los “entes” u “objetos” de los que se ocupa (células, proteínas, enzimas, ácidos nucleicos, genes…). A través de las páginas que siguen, los lectores verán cómo se despliega ante sus ojos un espléndido y poliédrico espectáculo, en el que aparecen, transforman o combinan disciplinas emparentadas, sí, pero diferentes, como, por ejemplo, genética, bioquímica, biología molecular, ingeniería, genómica, proteómica o bioinformática. Y así, lo que es reconstrucción histórica se convierte también en una introducción (algunos dirán –es un término que a mi no me gusta demasiado- divulgación) a las ciencias biológico-moleculares, tarea ésta a la que ayudan de manera magnífica los gráficos que el autor ha preparado, que junto a las fotografías reproducidas hacen de la presente una de esas no excesivamente frecuentes obras en las que palabra e imagen se completan añadiendo claridad y belleza estética.
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