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Un excelente champagne para acompañar el caviar
Vino:
Champagne Billecart-Salmon Brut Reserve. Precio: sobre
30 €. Bodega: Billecart-Salmon Año
de fundación: 1818 Zona: Champagne. País:
Francia. Dirección: Rue Carnot, 40 Mareuil Sur
Ay, 51160, Ay. Graduación: 12º. Varietales:
40% Pinot Meunier; 30% Pinot Noir; 30% Chardonnnay.
Además
de un gran desconocido, una auténtica joya entre los champañas
y de la cual existen numerosas versiones en forma de reservas especiales.
De color amarillo pajizo con tonos dorados y con perfectas burbujas plenamente
integradas. En nariz, potentes toques frutales predominando las pieles
de cítricos junto a gratos toques de avellanas tostadas, bollería
y delicados aromas a flores blancas. En boca, es seco y fresco con largo
post-gusto levemente cremoso. Y un dato a tener en cuenta: quizás
la mejor relación calidad precio del mercado. 
La última vez que he tenido la oportunidad de tomar este magnífico
champagne ha sido el pasado mes de diciembre como perfecto contraste para
una cata técnica internacional de caviar que he tenido el placer
de coordinar bajo la supervisión de un jurado de expertos en la
producción y crianza del esturión salvaje y de piscicultura
procedentes de Rusia, Francia, Alemania y España con motivo del
primer Congreso Internacional sobre la Biología, Conservación
y Desarrollo Sostenible del Esturión en el Sur de Europa. Y aunque
a muchos pueda parecer increíble, entre los cinco caviares calidad
Beluga degustados en cata ciega (Persian Mahí Imperial Beluga,
Black Pearl Imperial Beluga, Caviar Investiment Imperial Beluga, Excelsius
Riofrío Beluga Clásico y Excelsius Riofrío Beluga
Ecológico), los dos de origen español ganaron casi por goleada.
Porque cuando se conoce el caviar, la razón básica para
este fenomenal triunfo resplandece con claridad: la inmensa frescura del
producto granadino. Porque si hay que escoger entre un caviar de la especie
Acipenser nacarii, el esturión
autóctono del Guadalquivir, rigurosamente criado con dieta
y ambiente ecológicos durante 18 años en las cristalinas
aguas de montaña de Riofrío y menos
de dos semanas de envasado, y otro de alguna especie salvaje conservado
durante muchos meses si no es que ha sido pasteurizado y de procedencia
incierta, la verdad es que yo me quedo con el primero; eso sí,
acompañado de un gran champagne brut, como es el caso del Billecart-Salmon.
Y no solo yo sino el jurado internacional, que escogió por unanimidad
a las dos variedades de caviar de Riofrío como las mejores. Basta
observar (fotografías b y c) la independencia y heterogeneidad
de sus huevas que le proporciona una magnífica textura en boca
y la ausencia de gelatina libre, que son quizás los mejores indicios
de su frescura (compárense las fotografías b y c con la
d, que corresponde al caviar Investiment Imperial Beluga). Y si además
se añade que en el caviar español la salazón es menor,
pues se comercializa de inmediato a su producción con una caducidad
muy corta, y se conoce que siendo un producto caro, no lo es tanto cuando
se compara con sus homólogos de importación, se comprenden
las diferencias. El precio medio estimado para el año 2006 del
envase de 60 g oscilará entre los 110 € para el tipo clásico
que, como el mejor iraní, contiene bórax que lo hace algo
más terso y dulce- fotografía b- y los 200 € para el
ecológico Excelsius de máximo nivel y pureza (fotografía
c).
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