Farmacogenómica en el descubrimiento de fármacos contra el cáncer.

Amancio Carnero. Jefe del Programa de Terapias Experimentales del CNIO. Madrid

Disponer de un perfil genético de un paciente va a determinar, en gran parte, la eficacia y la tolerabilidad de un tratamiento en un paciente concreto. Cuando este paciente es oncológico, estos resultados no sólo van a depender de las características del paciente, sino también de las propias peculiaridades del tumor (tipo de mutaciones,...). Por eso, es recomendable disponer de datos sobre la farmacogenética y el perfil molecular del tumor.

Y es que son muchas las dudas por resolver en el tratamiento de los tumores: ¿por qué un fármaco funciona en unas personas y no en otras? ¿cómo podemos identificar nuevas dianas terapéuticas más eficaces? Algunas de estas preguntas se están empezando a contestar en estos momentos gracias a los avances en la Farmacogenómica, un área de investigación innovadora y de reciente desarrollo que trata de aprovechar los recientes conocimientos que existen sobre el genoma humano, avances en Genómica, Proteómica y análisis masivo de datos para diseñar y desarrollar fármacos a medida del paciente, de sus necesidades y sus defectos genéticos.

La ventaja de la Farmacogenómica, en este sentido, es doble: por una parte, se centra en el diseño de medicamentos dirigidos a una enfermedad concreta que tiene un marcado carácter genético y, por otra parte, en el diseño de medicamentos que evitan toxicidades debido a un fallo metabólico.
El medio ambiente, la dieta, la edad, el estilo de vida y la salud influyen en los efectos de los tratamientos farmacológicos. La Farmacogenómica estudia como la variabilidad genética de cada individuo influye en su respuesta a un tratamiento farmacológico, posibilitando el desarrollo de terapias individualizadas, adaptadas a cada perfil genético.
 
Objetivos de la Farmacogenómica
Conseguir medicinas más eficaces, optimizar las dosis terapéuticas y mejorar los procesos de síntesis de fármacos y de autorización administrativa, y reducir los costes son algunos de los beneficios que se derivan de la Farmacogenómica.

Respecto a la posibilidad de obtener medicinas más eficaces, se asume que conocer los genes que intervienen en una patología permitirá fabricar dianas terapéuticas mucho más específicas. Mediante el análisis del perfil genético del paciente, el médico podrá prescribir el tratamiento más adecuado desde el principio, con los menores efectos secundarios.
Pero también se podrán optimizar las dosis terapéuticas. Los métodos actuales de basar la posología en la edad y el peso serán reemplazados por características genéticas (cómo metaboliza el cuerpo el medicamento y el tiempo que le lleva hacerlo).

El conocimiento del código genético de una persona permitirá adaptar su estilo de vida para evitar los factores de riesgo que le pueden desencadenar una patología. De la misma manera, el conocimiento exacto de una enfermedad permitirá una monitorización más fiable y el tratamiento podrá instaurarse en la fase de desarrollo de la patología que sea más adecuada. Por ejemplo, se obtendrán vacunas mejoradas, basadas en material genético; activarán el sistema inmune pero impedirán el desencadenamiento de una infección; además, serán baratas, estables, fáciles de almacenar y podrán llevar varias cepas de un patógeno en la misma vacuna.

Igualmente, la Farmacogenómica permitirá mejorar los procesos de síntesis de fármacos y de autorización administrativa. Seleccionando las dianas genéticas es más fácil diseñar el fármaco, dirigiendo los ensayos clínicos en animales y humanos al grupo con el perfil genético adecuado. Esto disminuirá el coste y el riesgo de los ensayos.
También se producirá un importante abaratamiento del coste sanitario. La disminución de los efectos adversos, del número de ensayos clínicos negativos, del tiempo de autorización de un fármaco, del tiempo de tratamiento y del tiempo de convalecencia disminuirán el coste neto de la atención sanitaria.

Avances en Oncología
La Farmacogenómica ha impulsado en los últimos años importantes progresos en determinados campos de la Medicina, entre ellos la Oncología. En los últimos años hemos asistido a la aparición de algunos fármacos que nos anuncian ya el camino por el que va a ir el tratamiento de la enfermedad tumoral. Agentes como Herceptin® suponen un avance muy importante, y confirman el éxito que tiene esta nueva estrategia terapéutica, basada en la comercialización de fármacos con mecanismos de acción muy específicos y que son muy eficaces y seguros para un tipo muy determinado de pacientes. Sin embargo, nos encontramos aún en un estadio inicial.

En el caso concreto del cáncer, en estos momentos hay cientos, incluso miles, de nuevos compuestos que están siendo investigados; de ellos, pasarán la primera criba unos cientos, y finalmente serán candidatos para hacer estudios en animales y humanos unas escasas decenas. En cualquier caso, estos ya son muchos, y como estarán indicados para neoplasias muy concretas, van a suponer un avance muy significativo para los pacientes. Sin duda, en los próximos 5-10 años se van a multiplicar los fármacos que integran el arsenal terapéutico actual en Oncología.