Educando en evolución como nuevo caso de convergencia evolutiva intelectual: Su traslación a la economía biológica

Emilio Muñoz Instituto de Filosofía, CCHS, CSIC

El título combina una cierta ambigüedad al principio con la reafirmación de principios e ideas en los que se apoyan nuestras tesis y las refuerzan. En efecto, nos enfrentamos ante un nuevo ejemplo de lo que vengo definiendo como “convergencia intelectual” resultante de procesos evolutivos.

Para ello, acudo una vez más a la revista Science in School, esa revista que ha surgido desde el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL de sus siglas en inglés) y que sigue contando con el apoyo y dirección de dicha institución como una iniciativa de cooperación  dirigida a la formación de los estudiantes en edades entre los 15 y 19 años. La revista tiene una periodicidad trimestral y en el número de otoño correspondiente al año 2013, se trata, si no me equivoco, por primera vez de la enseñanza de la evolución. Tal apuesta se hace por partida doble en los contenidos: por un lado se aborda en la sección de “ciencia de vanguardia” (“cutting edge”) y por otro en la sección que abarca las “actividades educativas” (“teaching activity”). Incluso hay un tercer  texto, incluido en la sección de “temas científicos” (“science topics”) que, de modo indirecto, incide también en el tema de la evolución al transitar desde la medicina de los monasterios  con la herboristería medieval hacia la ciencia moderna.

El concepto de evolución  y sus dificultades  para la difusión
Coincido con la revista en las dificultades que entraña entender, y enseñar, el concepto de evolución. Este reconocimiento del problema a que se enfrentan se hace patente de modo claro en el texto de la sección de actividad educativa. Pero al mismo tiempo, su definición y comprensión es para mí un paso fundamental  para conseguir que las sociedades enfrentadas a una crisis  de indudables dimensiones, progresen en el entendimiento de lo que está realmente sucediendo en estos momentos críticos para los ciudadanos, porque las políticas económicas que se están aplicando en la mayoría de los países, y de modo particular en aquellos que han estado inmersos en la quiebra, o al borde de ella, aumentan las dinámicas contraevolutivas al favorecer la austeridad y las desigualdades y desequilibrios. Sus prácticas afectan a las políticas educativas, atacan a las estrategias de cooperación y dañan a las iniciativas culturales, factores que son bienes comunes, a los que se añade el medio ambiente, y que tienden a favorecer la selección natural en modo positivo, lo que se refleja en la corrección de desigualdades, en el incremento de la cohesión social; en suma de favorecer el aumento del bienestar en la sociedad.

La situación española me parece preocupante en extremo, más allá de los discursos optimistas de la visión oficial. Precisamente un día antes de iniciar la escritura de este editorial, el 14 de marzo de 2014, el periódico El País se hacía eco en la primera página la noticia de que un estudio del Fondo Monetario internacional (FMI) sobre las 27 economías europeas, atribuía a España el poco honroso honor de liderar la clasificación del desequilibrio social, posición a la que había llegado como resultado de las políticas de ajuste  ante la crisis: el artículo se desarrollaba en la página 23 y en él se podía leer lo siguiente: “Pero ha(n)  sido la crisis y los ajustes los que definitivamente han disparado el proceso… Un análisis de los 27 procesos… en las economías europeas… muestran como la desigualdad entre los ingresos de su ciudadanos ha aumentado durante estos periodos de austeridad, una tendencia en la que España se ha colocado en la triste cabecera…”. Paradójicamente  me parece oportuno comentar, que el país que le sigue en esta clasificación negativa es Dinamarca, al que un analista económico, el profesor Luis Garicano, ha propuesto en su libro “El Dilema de España”  como el modelo a alcanzar para España (véase a este respecto una crítica personal a tal propuesta en la web Materia.es bajo el título: “Los dilemas de España y las propuestas imposibles: ¿un gobierno de  microbios?”.

Las amenazas evolutivas: investigando las nuevas infecciones de origen animal
Este es el artículo cuyo título en inglés es: “Evolving threats: investigating new zoonotic infections”, cuya autoría corre a cargo de Julia Heymann, doctora con una tesis que versó sobre bacterias infecciosas y que realizó en el Max Planck Institute for Infection Biology en Berlín. Tras una estancia postdoctoral en el Robert Koch Institute de la misma ciudad, obtuvo un título académico de periodismo, tarea a la que se dedica en la actualidad (en  Spektrum der Wissenchaft).

El artículo ha sido concebido, tal como se comenta en al revista, como un texto que forma completa y sencilla aborda la investigación sobre enfermedades zoonóticas y que se puede utilizar en lecciones de biología (para estudiantes en las edades comprendidas entre 14-18 años) con el fin de  afrontar los temas de la evolución, la salud, los ecosistemas, o el cambio climático.

Vemos por lo tanto que este artículo, con el fin de informar, educar, a los estudiantes en su etapa previa a la universidad, se ha concebido de acuerdo con una visión estratégica que muestra coincidencias con la que defendemos. En efecto, en esta y otras plataformas nos acercamos para la difusión de nuestros análisis con una visón que consideramos esencial:  es holística, interdisciplinar e intersectorial, incorporando la teoría evolutiva como marco en el que difundir, comentar, analizar, las nuevas orientaciones en biología, y que proyecta las dimensiones éticas que guían estos procesos así como las proyecciones políticas que deben incorporar y regir estas situaciones.

En efecto, la revisión que se hace del texto a cargo de Panagiotis Stasinakis (profesor del 4º Lyceum de Zografou, Grecia) destaca los siguientes temas de interés para la formación de los estudiantes: ¿Por qué son las infecciones de origen animal peligrosas?; ¿Cómo pueden los cambios ambientales causar más infecciones de este origen en el futuro próximo?; ¿Qué podrían hacer los gobiernos para prevenir nuevas pandemias?; ¿Qué ensayos permiten a los científicos determinar si un individuo se encuentra afectado por una zoonosis?; ¿Cómo deberían las autoridades gestionar la emergencia de una pandemia causada por zoonosis?  El artículo puede, según apunta el profesor griego, “usarse también para estimular la discusión acerca de la historia de las enfermedades infecciosas, las interacciones de los organismos con su ambiente,  junto a los recientes conflictos generaos por problemas de seguridad alimentaria. A partir de las zoonosis tratadas en el artículo, se podría acometer la discusión de las consecuencias económicas, sociales y políticas de las pandemias recientes”.

En suma, para mi refuerzo personal, me complace señalar que nos encontramos ante un fantástico ejemplo de “convergencia evolutiva intelectual”  con los dos programas que enmarcan mi actividad; uno de “filosofía de la biología” y  otro de “filosofía de la política científica”, que vengo aplicando y proyectando en la tarea de coordinación de dos  grupos de investigación y docencia: la Unidad de Investigación en Cultura Científica (1ICC) del CIEMAT y en la Unidad de Emprendimiento Social, Ética y Valores en la Ingeniería (UESEVI) de la Escuela de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

La filogenética de los objetos hechos por el hombre: simulando evolución en la clase
Este artículo trata el tema de la evolución como experiencia educativa práctica para presentar la biología y la evolución bajo el prisma de la autoformación a estudiantes entre los 14 y 19 años. Estoy  personalmente alejado del ejercicio formativo en el ámbito de la educación secundaria, pero es un tema que me apasiona ya que lo considero además como factor esencial para ir desarrollando un capital humano educado e informado que permita avanzar en la construcción de un nuevo sistema productivo para nuestro país.
El artículo del que son autores  John Barker y Judith Philip se revela como un magnífico ejercicio de innovación educativa que parte de la siguiente declaración: “las relaciones evolutivas pueden ser complicadas de explicar. Con el uso de objetos sencillos, cotidianos, sus estudiantes pueden trabajar (esos conceptos y relaciones) por sí mismos” ambos autores han tenido experiencias en la enseñanza secundaria en las áreas científicas. Judith Philip cursó un master en patología y obtuvo posteriormente un doctorado en parasitología, para a continuación graduarse con un master en educación de la ciencia; todos estas titulaciones obtenidas en la Universidad de Cambridge. Por su parte, John Barker  ha sido profesor en diversas instituciones, entre ellas el Centre for Science Education en el Chelsea  College en Londres. Ha estado vivamente interesado en los cursos y procesos de formación inicial del profesorado y fue director de estos cursos en Chelsea College,  puesto que siguió desempeñando, después de sus integraciones en el King`s College londinense, durante más de una década. En la actualidad está retirado.

Nos encontramos ante un artículo escrito por figuras de la educación en ciencia en el Reino Unido como fruto de una experiencia educativa innovadora, atractiva, plena de conocimientos e interés. Los materiales que han propuesto son objetos de metal, los objetos hechos por el hombre que permiten explorar la filogenética de los mismos y su relación con la evolución. Los objetos aparecen en una ilustración, cortesía del propio Barker. En esa Figura se muestran clavos, tornillos, clips, ganchos, chinchetas, grapas (para papel); se propone dividir la clase en grupos, distribuir los objetos (identificados con una letra) en formato papel o como material: Con  estos materiales se pide a los alumnos que elaboren series evolutivas sobre la base de cuatro principios: la morfología y  la cuestión de  las semejanzas; rasgos que cambian estructura y función; las formas más simples dan origen a otras más grandes (complejas) en general; y que los procesos evolutivos no van hacia atrás, aunque hay estructuras especializadas que pueden desaparecer. En este proceso hay que animarles a que busquen el ancestro común y que registren los árboles de forma esquemática, utilizando las letras que los identifican. Por último, tras explicar los conceptos de evolución convergente, divergente y paralela, solicitar a los estudiantes que muestren en sus árboles los posibles ejemplos de estos diferentes tipos de evolución.

Me parece un ejercicio fascinante. De pasados análisis a partir de la revista en papel, tengo datos que indican que hay maestros y profesores españoles que siguen la revista Science in School. Me gustaría que se tratara de importar este modelo en nuestro país para la enseñanza práctica de la evolución y me agradaría igualmente conocer si ya se ha producido o se produce en el futuro esta introducción. Quizá no hay que descartar que se tenga que hacer para ello alguna acción colaborativa que difunda  este artículo por la vía de las redes sociales.

En todo caso, aquí queda como ejemplo nítido de dos cosas: que la evolución puede explicarse con bien buscadas metáforas y que la difusión de esta temática por partida cuasi triple en una revista que busca atraer a los estudiantes hacia la ciencia, es un indicador de que se considera que el concepto de la evolución debe formar parte de la agenda escolar como algo fundamental.

Conclusión
En  la confluencia entre mis análisis relacionados con la política científica y los avances de la biología desde la segunda mitad del siglo pasado y el modo como se han llevado a cabo los debates y las aplicaciones de las políticas económicas tras la crisis financiera global que se inicia en 2007, me he sentido impelido a plantear y elaborar críticas a tales políticas. Tales críticas se han sustentado en la aplicación de una serie de premisas: el tamiz del método científico, la visión evolutiva del problema, la confrontación con  propiedades esenciales de la biología  como la moderna interpretación de la selección natural y la valoración de la regulación como propiedad esencial para la vida, incluso más relevante que el de la información  tan sacralizada en la molécula del ADN. Muchas de estas críticas se han publicado en  esta misma web o en la web: www.asebio.com. Asimismo se ha publicado un libro bajo el título “La economía reclama (inter) disciplina. La biología al rescate” (La  hoja del monte, 2013) en el mes de octubre de 2013 que recoge una selección de algunos de estos trabajos.

Desde entonces se prosigue el trabajo sobre un hilo conductor que se puede resumir en  el siguiente enunciado: “Ética y economía, economía y ética. Debates  para un dilema” que ha formado parte del ciclo de temas tratados en el curso 2013-2014 de Ética y Valores en la Ingeniería en la Escuela de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid, UPM (véase http://www.minas.upm.es/actividades/ciclo-de-conferencias.html).

En este camino  se han publicado  una serie de trabajos  en los que he buscado convergencias evolutivas intelectuales con las tesis propias expuestas sin descartar las divergencias. Entre ellos, cabe destacar un largo ensayo que, en una aproximación hermenéutica,  analiza textos que de este modo converjan y se ha publicado en la revista Dilemata (”Desde una evolución convergente hacia la emergente economía biológica”,  para el que en esta web se ha colocado un enlace en los meses de febrero y marzo de 2014 y que se puede encontrar en http:/dilemata.net/revista/ index.php/dilemata/i.

En el libro antes citado se acuñó el concepto de “economía biológica” (a no confundir con el de bioeconomía);  a pesar de estas diferencias  desde el choque  entre  ambos conceptos y frentes se detecta que es un tema actual, utilizado bajo perspectivas y marcos diferentes, y por lo tanto complejo. El de “economía biológica” es el que se ha analizado en cotejo con otros textos en el artículo de Dilemata. 

De tal concepto, estoy haciendo frecuente uso por la riqueza y versatilidad, que en mi opinión, ofrece para  aplicar el desarrollo del marco de la evolución al análisis de problemas actuales de gran calado: imperativos económicos, austeridad, desigualdad, desequilibrio, cooperación, (neuro) ética. En efecto se habla de cambio de sociedad, cambio de era, cambio de civilización y en este contexto de cambio, la evolución puede emerger como un marco teórico de referencia.